DESDE MI VENTANA


Cádiz se ha convertido en destino turístico de cruceros y continuamente surcan las aguas de la Bahía. Hay días que pueden coincidir 3 o 4 con miles de pasajeros entre tripulación y viajeros. Muchos de estos visitantes  bajan a tierra y recorren las calles y comercios de la ciudad dejando pingües beneficios a sus propietarios. También, como el de la foto, vienen a reparar a los distintos astilleros de la zona.



En estos días la Luna está en su etapa de plenitud y he aprovechado para tirar un par de fotos aunque salga el horroroso edificio que tengo delante. En general, los edificios de apartamentos suelen ser blanco, pero este es el que desentona en toda la urbanización. Se lució el arquitecto.


La calle donde vivimos se llama Olas y en medio hay un bulevar con unos cuantos árboles y arbustos que están en plena floración. Este jardincillo es el sitio preferido por los dueños y dueñas de los perros para que sus mascotas hagan sus necesidades. Hay que reconocer que la mayoría recoge las deposiciones sólidas, pero las líquidas, salvo rara excepción, hay quedan. El sitio es también lugar de reunión de cocacoleros y de algunos alumnos y alumnas que hacen "rabona".

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