LA ESCLAVITUD EN ARAGÓN (S. XV Y XVI) -1-

La Convención de Ginebra de 1926 contra la esclavitud define así este concepto: «La esclavitud es el estado o condición de un individuo sobre el cual se ejercitan los atributos del derecho de propiedad o algunos de ellos». Es decir, que el ser humano deja de ser sujeto de derechos para pasar a ser objeto de ellos, y por ende recibe el tratamiento de cosa y no de persona, sometido al tráfico mercantil en todas sus formas.

 En nuestro reino de Aragón aparece desde sus orígenes. Causa cierta extrañeza —y así lo he comprobado personalmente— que se diera en nuestro reino, con su fama de cuna de las libertades y patria de hombres libres y se prolongara a lo largo de seis siglos al menos.

La esclavitud no constituyó un elemento fundamental de la economía aragonesa de la época. En nuestro reino hubo esclavos, pero en escaso número, mucho menor que en otras regiones como Andalucía, Cataluña y Valencia. Una gran parte de ellos se ocupaba en el servicio y tareas domésticas, pero como veremos no faltan casos de trabajadores artesanales, que ayudaban a sus amos en sus tareas fabriles e incluso eran dedicados por éstos a un oficio, percibiendo los amos el sueldo del esclavo. Se trató de un fenómeno urbano, limitado a grandes familias o a artesanos acaudalados. Son muy escasas las menciones a cautivos rurales, entre otras razones por los elevados precios que alcanzaban.

Había tres maneras de siervos según la Partidas de Alfonso X: Los que cativan en tiempo de guerra, siendo enemigos de la fe, los que nascen de los siervos y quando alguno es libre y se dexa vender. Éstas son las formas digamos «legales» de la esclavización, pero el Rey Sabio omite la forzosa, por captura fuera de guerra y venta.  


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