El vecindario de Bardallur se traslada cada 24 de agosto a la ermita románica de San Bartolomé de Turbena. El recorrido es de apenas 1 km por la carretera A-122, aunque el último tramo se hace a través de una pista que conduce al edificio y a los restos del castillo musulmán y que este año se ha mejorado para facilitar el acceso. Lo normal es hacer el trayecto a pie, pero muchos visitantes lo hacen en sus propios vehículos. Esta tradición atrae a muchas personas que han tenido relación con el pueblo y se dejan ver por allí para oír la misa, coger el torto (dulce) y comer un bocata que ofrece la cofradía a los asistentes.
Tras el regreso a la población, los cofrades del Santo, previo pago de una simbólica cantidad, reciben el "canto", como el torto pero en tamaño más grande y rectangular.
El Ayuntamiento ha organizado, de nuevo, para el sábado 26, suelta de vaquillas por las calles y sesiones musicales por la noche.
(Las fotos son de esta mañana. Cortesía de Horten).





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