
Teresa de Jesús, secularmente Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, nació en Gotarrendura (Ávila) en el año 1515. Sus padres -un matrimonio hidalgo de 13 hijos- le inculcaron la pasión por la lectura y su madre, en concreto, en los libros de caballería, por los que sentía tanta pasión como Alonso Quijano, el personaje cervantino de "Don Quijote de la Mancha". De hecho, galanteaba con los muchachos de su edad y se imaginaba que era raptada por nobles jinetes y otras fantasías. Su padre, viudo ya por entonces y con los hijos casado o en la milicia, vista la situación, decidió meter a la muchacha con 16 años en el convento de las Agustinas de Ávila, lugar donde recluían a las señoritas de la nobleza castellana antes del casorio para aprender labores y enseñanzas religiosas. Dieciocho meses después salió del convento y se refugió en su casa familiar unos tres años Se dedicó a las labores propias, a la vez que leía con avidez libros sobre la vida de los santos, textos de San Jerónimo y de San Agustín hasta el punto, de influirle para entrar en un convento carmelita de la Encarnación, pese a la oposición de su padre, en noviembre de 1535.
(Continuará).



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