En un bar de Valdela, próximo a la playa. vive una pequeña colonia de gorriones de esos que saben más que los ratones colorados. Siempre están al quite de las miguitas que caen de las mesas e, incluso, han llegado a tal grado de confianza, que se atreven a picotear el pan de los comensales que, en parte, han sido los causantes del descaro pajaril al echarles restillos de comida para atraerlos. A veces son tan pesados que hay que espantarlos, pero, al poco vuelven a sus andanzas.
Estos días, los atardeceres son de ensueño. El color naranja es el predominante y el contraste con el agua hace un efecto relajante y cautivador.
La playa y, por ende, el parque de los Toruños situado junto a ella, es una buena pista para realizar actividades al aire libre. Es frecuente ver a numerosos andarines por la orilla o por el paseo y grupos de marchas nórdicas, yoga y otros ejercicios. Este es uno de los grupos de marcha en el que participa MJ.
También hemos tenido estos días de atrás competiciones de vela que dan un colorido especial a la Bahía y algunos osados bañistas.
En este atardecer podemos observar dos de los espigones y un barco esperando en la boya de recalada.
Los días de vientos fuertes del sur y poniente son propicios para la práctica del, surf, kite-surf y otras modalidades de tablas deslizantes. No es Tarifa, pero algo es algo.


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