Ahorcado primero y decapitado después, arrastrado mal herido en un serón hasta el patíbulo… Este fue el trágico final de Rafael de Riego. Un final cuya cuenta atrás empezaría tres años antes con aquel “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”, con el que Fernando VII se reía del pueblo español al “jurar en falso la Constitución de 1812.
Pero esta de hoy es otra historia… Es la historia del día en el que aquél coronel, hace ahora 201 años, se ponía al frente en La Cabezas de San Juan de un pronunciamiento con el que perseguía que el rey se sometiera a la voluntad del pueblo…
(Más información, pinchando en el nombre de Riego)
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