HISTORIA DE ESPAÑA




Por la península ibérica han pasado cinco especies humanas que han dejado sus rastros en distintos puntos, aunque Atapuerca tiene restos de todas ellas.


Los turdetanos, un pueblo prerromano, habitaban la Turdetania, región que se extendía por el valle del Guadalquivir desde el Algarve en Portugal hasta Sierra Morena, coincidiendo con los territorios de la civilización de Tartessos. Al norte limitaban con los Túrdulos, al oeste con los Conios y al este con los Bastetanos. Tartessos, influenciada notablemente por fenicios y griegos, perdió su monarquía, presuntamente por represalias fenicio-púnicas debido a su apoyo a los focenses tras la batalla de Alalia en el siglo VI a.C. De esta caída emergió la nueva civilización turdetana, heredera de Tartessos, adaptándose a las realidades geopolíticas de su tiempo.
Tras perder el vínculo comercial y cultural con los griegos, la Turdetania fue influenciada por Cartago, aunque preservó y desarrolló aspectos de su herencia cultural tartesia. Los turdetanos, conscientes de su linaje tartesio, conservaban sus características culturales distintivas incluso con la llegada de los romanos. Estrabón resaltó en sus crónicas que los turdetanos eran considerados los más cultos entre los iberos, poseedores de un sistema de escritura, y mantenedores de tradiciones ancestrales, incluyendo crónicas históricas, poemas y leyes en verso, que afirmaban tener una antigüedad de más de seis mil años.



En los siglos XVIII y XIX, nacieron los bandoleros más conocidos y aún recordados por el pueblo andaluz; los cuales harán fructificar de un modo destacable la publicación de romances sobre sus vidas y aventuras, novelas picarescas, folletines pseudohistóricos, pequeñas obras teatrales,  novelas históricas, productos gráficos, y toda una multitud de documentos que van desde los cómics a las películas, pasando por una gran variedad de grabados y litografías que a continuación exponemos.

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