BARDALLUR: LOS PRIMEROS DÍAS DE LA GUERRA.

 


Al iniciarse la sublevación militar contra la República, el general Cabanellas, jefe de la V División Orgánca, acababa de adherirse al golpe en el último momento, mandó leer el bando de guerra, desplegó las tropas por todos los lugares estratégicos de Zaragoza, controló las comunicaciones y detuvo a más de trescientos noventa miembros del Frente Popular.

                             

A Bardallur, los militares llegaron sobre el 20 o 21 de julio, aunque se establecieron en Épila -donde había habido pequeños conflictos iniciales, al mando de un joven teniente de caballería venido del cuartel de Castillejos y de nombre  Luis Álvarez González de Ron. Fue ascendiendo en el escalafón y en 1972 se le nombró general de brigada y se le distinguió, además, con la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, distinción creada por Fernando VII para premiar a los militares de caballería que se habían comportado valerosamente en el campo de batalla. Se dedicó gran parte de su carrera en comprar caballos para el ejército.

ESTO ES LO QUE LES ESPERABA A LOS CONCEJALES

Haciendo un ejercicio de empatía, veo al alcalde Manuel Nogueras y a los concejales Antonio Gil, Joaquín Medrano, José Villar y Manuel Langarita acudir rápidamente al Ayuntamiento -donde habían celebrado el último pleno el 4 de julio-  para analizar la situación y a los simpatizante y afiliados a la UGT yendo, también, apresurados a la Casa del Pueblo ("El Centro") y a la cantina del tio Julián.   Mientras tanto, los derechistas del pueblo se reúnen en el casino, también preocupados por lo que va a suceder y en casas particulares. Todos comentan lo que está pasando en España y seguro que ya conocen lo que ha ocurrido en el norte de África. 

Este soldado estuvo en la mesa de constitución del nuevo ayuntamiento de Bardallur el 30 de agosto del 36.

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