BARDALLUR (agosto de 2024)

Ayer no pude subir información al blog por diferentes motivos que no vienen al caso explicar. 

El domingo, día 11, no pasó nada relevante. Saludamos a la familia Sierra y tomamos un aperitivo con loas amigos y mi hermano Fernando. Después de comer, pequeña siesta y series, muchas series. Lo malo vino a la hora de dormir. El ladrido incesante de algunos perros cercanos  no me permitieron pillar el sueño hasta que, por fin,  cesaron.

El lunes, día 12, estando en el bar después de una pequeña cura en el consultorio, me llevé una grata sorpresa. Una pareja entró preguntando por un Domínguez -solo estaba yo con ese apellido, pues tanto el Sr. Alcalde, como su hermano, también se apellidan así, aunque no tengamos parentesco por esa parte-; tampoco estaban mis hermanos, así que yo era el único. Se me quedaron mirando y, al final los recordé. Era un matrimonio que fue compañero en Magisterio, ella, de Lumpiaque y él, de Luna. Charlamos un poco de aquellos tiempos locos y quedamos en que ya nos veríamos con más calma. Desde hacía 50 años, no nos veíamos. 

Por la tarde no salimos, sobre todo, por la gran tormenta que se produjo con rayos y truenos de los que hacía tiempo no veía y oía.

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