En agosto de 1936, un mes después del comienzo de la guerra civil española, teniendo en cuenta el avance de los sublevados y la desorganización que había en las fuerzas de izquierdas, el descontrol en la retaguardia, con los milicianos armados y cometiendo tropelías, y una vez conseguido el apoyo de la URSS, al negarse Francia e Inglaterra, el presidente de la República Manuel Azaña destituyó a José Giral como presidente del Consejo de Ministros y encargó al socialista Miguel Largo Caballero formar un gobierno de "unidad nacional". Así lo hizo el 4 de septiembre asumiendo la Presidencia y el Ministerio de la Guerra. Nombró como ministros a Indalecio Prieto (Marina y Aire), a Juan Negrín (Hacienda), Anastasio de Gracia (Industria y Comercio), a Ángel Galarza (Gobernación) y a Julio Álvarez de Vayo (Estado). El resto, incluido el propio Giral, pertenecían a otras fuerzas del Frente Popular excluidos el POUM y la CNT -aunque un mes más tarde los anarquistas participaron como ministros en las figuras de Juan García Oliver (Ministro de Justicia), Federica Montseny (Sanidad), Juan Peiró (Industria) y Juan López (Comercio).
En un principio, el nombramiento de Largo Caballero fue bien acogido por el pueblo y una cohorte de aduladores que pronto lo pusieron en un brete por cuestiones militares. Durante su mandato, sucedieron grandes acontecimientos en el contexto de la Guerra: el traslado del gobierno a Valencia ante el avance de los golpistas, la llegada de las Brigadas Internacionales, el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, la salida del 70% de las divisas del Tesoro Nacional (oro), la conversión de las milicias en brigadas regulares y disciplinadas, la intervención de los guardias de asalto en Barcelona contra los sublevados anarquistas y troskistas con el consiguiente derramamiento de sangre, las crecientes críticas comunistas al gobierno, así como los enfrentamientos entre distintas facciones del Frente Popular en las calles de Barcelona, en mayo de 1937. Estas y otras actuaciones, le aconsejaron a Azaña retirarle su confianza y le encargó la formación de un nuevo gobierno al también socialista Juan Negrín, quien lo hizo el día 17 de ese mes, con gran influencia comunista y del que quedaron excluidas las organizaciones sindicales.
Una anécdota: Cuando de jóvenes subíamos a Épila los domingos, solíamos parar en Rueda y visitar el bar de "La Churrera", un simpático personaje de la localidad que nos ponía cortezas de cerdo en las que había andado el gato y recuerdo como a Ángel L. siempre le llamaba Largo Caballero (por la estatura).


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