Estoy dándole vueltas a escribir sobre mi infancia y si lo hago, tendría, sin duda, que hacer mención a la Maternidad, ese edificio situado en el paseo María Agustín en el que se atendía a mujeres parturientas y a sus bebés. Allí acudían las familias humildes a tener sus hijos -aunque lo normal era hacerlo en los pueblos- y aquellas mujeres que pensaban dejar a su vástago en la Inclusa. Bien, pues allí nací yo, y también mis dos hermanos, en la zona que se denominaba maternidad abierta; es decir, una vez parido y estar fuera de peligro madre e hijo, ambos volvían a su lugar de residencia.
Os voy a poner un enlace que desmenuza bastante concienzudamente lo que significó esta institución a lo largo de los años:

No hay comentarios:
Publicar un comentario