El líder falangista fue condenado a muerte por una serie de delitos entre los que constaba llevar armas sin permiso y el de rebelión contra la República. La mañana del 20 de noviembre de 1936 fue sacado al patio de la prisión de Alicante donde había permanecido desde su detención junto a parte de su familia, y fusilado sin pelotón, sino que varios soldados le dispararon a unos tres metros de distancia ocasionando una carnicería, según los testigos.
Murió también en 1936 en una habitación del madrileño hotel Ritz. El día anterior había recibido un disparo en las proximidades del hospital Clínico. Las circunstancias en las que fue herido el líder anarquista todavía siguen rodeadas de un halo de misterio.


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