La muerte sin sucesión de Carlos II (01/11/1700) ocasionó el fin de la dinastía de los Habsburgo y un conflicto bélico por la sucesión al trono de España entre los partidarios del aspirante francés Felipe de Borbón y los del archiduque Carlos de Austria.
La guerra de Sucesión española (1700-1715) y los Tratados de Utrech y Rastadt dieron lugar al cambio de dinastía, recayendo al bando ganador del conflicto: la Casa de Borbón, en la figura de Felipe V, hijo del Delfín de Francia y, por tanto, nieto del rey Luis XIV. El conflicto no le salió gratis a España; perdió los territorios de Flandes e Italia en beneficio de Austria, gravosas concesiones mercantiles en el comercio americano en beneficio de Inglaterra y mantenimiento de Gibraltar y Menorca a favor de los ingleses. Dentro de España se impuso un modelo político que impondría el absolutismo y centralismo francés a las instituciones de la Corona de Castilla y la Corona de Aragón mediante los Decretos de Nueva Planta que eliminaron el régimen foral en sus territorios; quedaron exentos Navarra y las provincia vascas.
A partir de esta entronización de la Casa de Borbón, fueron sucediendo a Felipe V: Luis I, otra vez Felipe V, ante la muerte de su hijo; Fernando VI, hijo del francés; su hermano Carlos III; el hijo de éste, Carlos IV y su vástago Fernando VII, con el que se acabaría el régimen absolutista. "El Felón", tras haber abolido la Ley Sálica, que prohibía gobernar a las mujeres, dejó el reino en manos de su hija Isabel II, en detrimento de su hermano Carlos María Isidro de Borbón y Borbón, iniciándose la primera de las guerras Carlistas por la sucesión al trono. Isabel II tuvo que huir a Inglaterra como consecuencia de la Revolución de 1868 y hubo un impasse de varios años (reinado de Amadeo de Saboya y I República, hasta la restauración monárquica con Alfonso XII. Le sucedió su hijo Alfonso XIII que tuvo que salir del país tras el triunfo de la ii República. La guerra civil (1936-1939) dio paso a la dictadura franquista (1939-1975), dejó al futuro rey Juan Carlos I como sucesor en la jefatura del Estado, ya que su padre, Juan de Borbón, había cedido su derechos dinásticos el 14 de mayo de1977 a su hijo. El polémico monarca, abdicó en su hijo Felipe VI, actual rey y, quizás, el último.
Algunas anécdotas de esta peculiar dinastía:
Felipe V, además de brillar por su ausencia la higiene personal -pasaba días sin asearse, las uñas de los pies le impedían caminar debido a su longitud y curvatura- era bipolar y, a veces, se creía que era un sapo un muerto.
Luis I, hijo del anterior, se casó con su prima-tía Mª Luisa de Orléans, que llevaba fama de guarra y lasciva. No comía en la mesa, pero en secreto, se hartaba compulsivamente de todo lo que pillaba, comestible o no. Luis murió a causa de la viruela a los 17 años.
Fernando VII, además de ser un traidor y venderse a los franceses, tuvo 4 esposas, pero solo tuvo descendencia con la última, El rey padecía un trastorno conocido como macrofalosomía genital; es decir, su pene era descomunal, fuera de lo corriente.
Isabel II era coleccionista de amantes, como solían ser muchas mujeres de la alta sociedad de la época. Ella, además, tuvo la desgracia de que la casaran con su primo Francisco de Asís de Borbón, también conocido como "la Paquita", por su condición sexual.
Alfonso XII, que murió a los 28 años, estaba colgadísimo de una cantante de ópera llamada Elena Sanz, "la Favorita" , con la que, supuestamente, tuvo dos hijos.
Alfonso XIII tuvo numerosas amantes y 5 hijos bastardos, además de ser promotor de películas porno por las que estaba obsesionado.
Juan Carlos I. además de su afán por el dinero, también tenía el sexo como un de sus más prioritarios objetivos. Un escándalo de esta índole le obligó a huir de España y refugiarse en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes.


1 comentario:
No ha habido ningún Borbón bueno, ni en Francia ni en España.
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