HISTORIA DE ESPAÑA



Alegoría dela I República española

"Señores, con Fernando VII murió la monarquía tradicional; con la fuga de Isabel II, la monarquía parlamentaria; con la renuncia de Amadeo, la monarquía democrática,  nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma; nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae una conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la Historia. Señores, saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra Patria".

Con este aplaudido discurso del gaditano Emilio Castelar y Ripoll, contestando a las del monárquico soriano Manuel Ruiz Zorrilla, los representantes de las Cortes españoles y el Senado votaron si querían República o Monarquía, dando como resultado:  258 a favor de la primera y 56 se decantaron por la segunda. Eran las 3 de la tarde del 11 de febrero de 1873. El elegido para presidir la nueva forma de gobierno fue el republicano federal Estanislao Figueras que solo duró cuatro meses y al que se le atribuye la frase de: "Señores, ya no aguanto más, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros". Cogió un billete para Francia y se piró.
El 11 de junio fue sustituido por el barcelonés Francisco Pi y Margall que presentó un programa basado en la necesidad de acabar con la guerra carlista, la separación Iglesia-Estado, la abolición de la esclavitud y las reformas en favor de las mujeres y niños trabajadores, promulgando una ley que regulaba el trabajo en los talleres y la instrucción en las escuelas de los niños obreros de ambos sexos. También dedicaba algunos apartados a la devolución de bienes comunales, que no se llegó a aprobar , así como la cesión vitalicia a los arrendatarios, que tampoco tuvo el apoyo de los intransigentes. Una de las principales prioridades era la elaboración de una nueva Constitución y el impulso a la enseñanza obligatoria y gratuita. Pero, a pesar de estas medidas progresistas, hubo sectores que no estuvieron de acuerdo por no introducir ciertas reivindicaciones históricas y, sobre todo, por las revueltas cantonales,  Pi y Margall dejó la presidencia el 18 de julio de 1873. Duró, por tanto, 1 mes y una semana en el cargo. 

Salmerón y Castelar

Fue sustituido por el almeriense Nicolás Salmerón Alonso, quien, a su vez, tras mes y medio en la Presidencia dimitió, siendo elegido el gaditano Emilio Castelar y Ripoll. Su mandato también fue breve, pues el 3 de enero de 1874, el general Pavía entró en la sede del Congreso con sus soldados y disolvió las Cortes dando fin a la efímera 1ª República.



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