Anoche, por fin, empezamos a conocer a "Clarita". La pobre es incansable y, durante horas y horas, ha estado cumpliendo su función de forma espectacular. Ha sido un alivio su llegada, pues el nivel de autonomía que tenemos es pleno, ya que, durante el día, nos olvidamos de nuestra invitada hasta la hora de acostarnos.
Esperemos que siga así y no se ponga pejiguera, dado que las máquinas, por muy perfectas que creamos que son, también tienen sus fallos a veces.
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