A Águeda se le representa con la palma del martirio y con una bandeja donde están sus pechos seccionados por orden del emperador Decio (mitad del III d.C.).
En Catania (Italia), lugar donde nació (y murió), su festividad es famosa por los fastos que preparan. En casi todas las regiones españolas hay pueblos que la festejan. También es la patrona de las enfermeras y protectora de los fuegos, incendios, rayos y volcanes.
Fue un dominico genovés, Santiago de la Vorágine -Jacopo da Varazze- quien en su La leyenda dorada , escrita hacia el año 1264, nos cuenta que el cónsul romano Quinciano (mitad del S.III d.n.e.) la torturó cortándole los pechos, ante su negativa a casarse con él, a mostrarle su cuerpo desnudo y a la renuncia de su fe. Milagrosamente se curó, aunque más tarde fue arrastrada por las brasas hasta que murió.
La religión católica, en honor de la Santa, instauró esta conmemoración como una fiesta previa al Carnaval y, en la que las féminas invierten sus papeles sociales revelándose contra el poder establecido y contra el dominio masculino, quedando como una fiesta tradicional de las mujeres. Según J. Caro Baroja, el origen puede estar en las "Matronalias" romanas que eran fiestas en las que las mujeres casadas eran objeto de atención especial por parte de sus esposos, mientras que las esclavas encontraban alguna relajación en sus quehaceres cotidianos.
En Bardallur, la fiesta se celebraba, hasta el año pasado, con bandeo de campanas al mediodía que da la señal del comienzo pasacalles y gran hoguera, si el tiempo lo permite. Los día siguientes habrá misa y procesión, vermú popular, espectáculos diversos, degustaciones varias, concursos, bailes, elección de "alcaldesa" accidental (creo que ya no se hace)… y, el último día, reparto del conocido y afamado rancho. Esperemos que el año próximo sea más benevolente y se pueda disfrutar de esos días tan esperados por la población.


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