Ayer, día de San Juan, sé me llamasteis o escribisteis para felicitarme. Os llevaríais un chasco al comprobar que no pudisteis hablar conmigo. La causa, un accidente doméstico. Yo creía que los móviles nadaban, pero me di cuenta que se hunden y eso me ocurrió. Tocado y hundido. Rápidamente compré otro y el ineficaz repartidor, ha sido un lerdo de categoría y no ha encontrado la dirección. Lo de los supuestos repartidores es el colmo. Las compañías busca mano barata que les hagan el papel y la mayoría es incapaz de encontrar dónde dejar el paquete. Un desastre. No tengo teléfono y eso que la empresa se llama Celleris.
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