El verano avanza con más calor y más visitantes, pues esta pasada quincena de agosto es, como en la mayoría de lugares turístico-costeros, la que recibe a turistas con más poder adquisitivo y a familias que han tenido que trabajar. El mes de julio ha sido espectacular: el tiempo ha acompañado y no demasiado ruidoso, salvo los días del mundial de fútbol y algún que otro fin de semana marchoso, amén de los conciertos diarios de las aves (gaviotas, palomas turcas...); de los perros, a lo que les da igual el día de la semana, a los niños en la piscina y a los cláxones de los coches buscando enconada y desesperadamente un sitio para aparcar. El mar, traicionero, se ha cobrado la vida de varias personas que han desoído los consejos de los que saben. También han dado alguna que otra sorpresa las irritantes medusas. Se han producido pequeños robos al descuido e, incluso, dentro de las casas. Por lo demás, la gente ha llenado ciertos bares y cervecerías, tanto al mediodía, como por la noche, en busca de marisco, pescado frito y sardinas a la plancha, aunque hay muchas más ofertas por la apertura de nuevos establecimientos (japonés. coreano, brasileño, peruano, italiano...). Ya solo quedan quince días de marabunta y de volver a la normalidad, aunque son los de mayor afluencia. He hablado de Valdelagrana (o Valdela, como decimos aquí) y de que el ambiente es de jerezanos, andaluces occidentales y de la Sierra de Cádiz. Valdelagrana es así, mucho jaleo en verano y tranquilidad y sosiego en las otras estaciones. Es a esta última etapa a la que llamamos "vivir en el paraíso". Y, ¿dónde se mete el resto? La gente rica y los "cayetanos" se mueven en las playas de Puerto Sherry, Vistahermosa, El Buzo, Las Redes, Fuentebravía..., en sus lujosos apartamentos, chalés, restaurantes y bares de prestigio. El corazón de El Puerto ciudad es una zona de turismo mixto, concentrándose en la calle Misericordia y aledaños. La playa de La Puntilla es la zona de baños. Si deseáis venir por aquí, ya sabéis lo que hay en verano, alquileres caros, vientos, gente a mansalva, vendedores de gafas y perfumes y ruido, mucho ruido, aunque todo se soporta.
Yo he salido poco, solo algunos días al mediodía y a un determinado sitio. No está el cuerpo para muchos trotes.

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