ESTRUJA TU MENTE
En el arte de la Edad Media, Adán y Eva fueron representados a menudo sin ombligo. Al no haber nacido de mujer, sino creados por Dios a su imagen y semejanza, no precisaron de cordón umbilical, y, en tal caso, el ombligo no sería más que un ornamento innecesario.
Isaac Asimov, que en su libro Confesiones de un escriba filósofo rechaza el ateísmo pero acepta la teoría de la evolución de Darwin, ve en la combinación creación-evolución-ombligo una sorprendente paradoja.
¿Se te ocurre cuál podría ser la paradoja?
HOY COMEMOS...
PAPAS CON CHOCO
Hoy, para celebrar el santo de MJ, hemos invitado a comer a su familia. El plato estrella va a ser papas con choco, pero le voy a añadir unas gambitas y unos chícharos (guisantes) que desgrané hace unos días, los cocí brevemente y los congelé. Este plato es muy común en Andalucía, incluso en las provincias de interior. Lo primero que hay que hacer, si el choco ya está limpio y troceado, es darle unas vueltas en la cazuela con un poco de aceite de oliva virgen extra y añadir cebolla, pimiento rojo y verde y tomate. Una vez terminada esta operación, se incorpora el
agua y se deja cocer hasta que el cefalópodo esté tierno. Mientras, se pelan las patatas y se cortan en trozos cascándolas. Las reservamos sumergidas en agua para que no se oxiden y las añadimos a la cazuela poco antes de comerlas, para que no se pongan zapateras. Casi al final, se pone un poco de azafrán o colorante, se añaden los guisantes y, a continuación las gambas. Un hervor ("hirvor" en Bardallur) será suficiente. Ojo con la sal, los chocos limpios y preparados están ya salados.
El resultado debe quedar más o menos así:
Hoy, para celebrar el santo de MJ, hemos invitado a comer a su familia. El plato estrella va a ser papas con choco, pero le voy a añadir unas gambitas y unos chícharos (guisantes) que desgrané hace unos días, los cocí brevemente y los congelé. Este plato es muy común en Andalucía, incluso en las provincias de interior. Lo primero que hay que hacer, si el choco ya está limpio y troceado, es darle unas vueltas en la cazuela con un poco de aceite de oliva virgen extra y añadir cebolla, pimiento rojo y verde y tomate. Una vez terminada esta operación, se incorpora el
agua y se deja cocer hasta que el cefalópodo esté tierno. Mientras, se pelan las patatas y se cortan en trozos cascándolas. Las reservamos sumergidas en agua para que no se oxiden y las añadimos a la cazuela poco antes de comerlas, para que no se pongan zapateras. Casi al final, se pone un poco de azafrán o colorante, se añaden los guisantes y, a continuación las gambas. Un hervor ("hirvor" en Bardallur) será suficiente. Ojo con la sal, los chocos limpios y preparados están ya salados.
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