Así narraba el canónigo José Félix Amada y Pedregosa en 1690 el milagro de la Virgen del Pilar con el hijo de los Condes de Plasencia:
“En el mes de Noviembre de 1605. Don Pedro Lanuza, y su
muger Doña Luysa de Silva y Portocarrero, tenian vn hijo de tierna edad, tan
quebrado, que la misma necesidad les obligò a abrirlo, antes que el conocimiento
del peligro le hiziesse horroroso, y sensible lo violento de la curacion.
Executaronlo, con menos felicidad, de la que se prometiò su buen deseo, pues
llegò tan al cabo de su vida, que ya no recibia la leche, ni podian abrirle la
boca para tomar el pecho, el vn ojo ya quebrado, entume-cido el vientre, y con
gran calentura, indicantes todos de tener tan vezina la muerte, como lo dixeron
los Medicos, preguntados del riesgo, pues no le dieron, sino dos horas de vida,
caduca, y perecedera para ir a gozar de la eterna. Lastimò el coraçon de los
Padres, el que para ellos fue fatal anuncio, y por no tener presente la causa
de su dolor, resolvieron, que se enterrara luego, mandando disponer todo lo
necessario para la funebre, aunque festiva defuncion. La madre con el mas
inmediato vinculo de la sangre, instimulada de la piedad del sexo, mas devota
de afligida, se acogiò a la clemencia de la Madre de las misericordias,
ofreciendo con Fè viva aquella porcion de sus entrañas a Nuestra Señora del
PILAR, para que se la restituyesse sana, ofreciendola moribunda: que tal es la
miseria humana, que con estas vsuras ofrece a Dios, lo que le ofrece. Logròlas
tan promptamente la desconsolada señora, que al instante fue conocida la mejora
del hijo, en tanto estremo, que al tiempo, que los Medicos le emplaçaron la
muerte, lo hallaron admirados fuera de todo peligro. Cumpliò luego la Madre la
promessa, trayendo al tierno infante a la Santa Capilla, y con alboroçada
devocion, lo entraron, a que adorasse el Santo Pilar, y para el adorno de la
Santa Imagen, presentò vn Collar de oro de onze piezas, con cinco Rubies, y
algunas Perlas, publicando el Milagro a mayor honra, y gloria de Dios, como lo
refiriò en la forma dicha, en la Sacristia de la misma Santa Capilla, a los
Canonigos Garçia, Perez, y Maza, en presencia de otras personas”.