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TAL DÍA COMO HOY DE...
1551
concluían las obras de la Lonja de Mercaderes de Zaragoza. El edificio
fue construido por el Concejo, según el proyecto del maestro Juan de
Sariñena. Es el primer edificio plenamente renacentista de la ciudad y
la construcción civil más importante del siglo XVI en Aragón.
La
división exterior en pisos no se corresponde con el espacio interior,
que ocupa un gran salón con naves separadas por columnas anilladas y
cubierto por bóvedas estrelladas. En la ornamentación se sigue también
el nuevo estilo renacentista, visible sobre todo en las ventanas y en el
friso de la inscripción que recorre toda la sala. El motivo más
repetido es el escudo de la ciudad, portado por ángeles sobre los
capiteles de las columnas y tallado en las claves de las bóvedas. En el
centro de los cuatro lados aparece también el escudo del emperador
Carlos V, sostenido por leones y enmarcado en el Toisón de Oro. Sobre
este salón se encuentra la planta que corresponde al mirador exterior, a
la que se accedía por una escalera de caracol ubicada dentro de una
torrecilla exterior, hoy desaparecida; la función que cumplía era la de
almacén de las armas del municipio.
La Lonja se encuentra ubicada en la Plaza de las Catedrales.
CÓRDOBA (4)
Escalinata empedrada en la Cuesta del Bailío. Esta costera unía la medina con las alquerías y no había escaleras.
A la izquierda, fachada renacentista de la casa que perteneció a los Fernández de Córdoba; en el centro, una fuente neobarroca de granito negro pulido construida en 1944 y, a la derecha, bifurcación que va a parar a la Plaza de Capuchinos, donde se encuentra el convento del mismo nombre, la cofradía de Nuestra Señora de la Paz y de la Esperanza y el famoso Cristo de los Faroles. El campanario forma parte de la iglesia.
El Cristo de los Desagravios y Misericordia, conocido popularmente como Cristo de los Faroles fue realizado por el cantero cordobés Juan Navarro León en 1794 por encargo del capuchino franciscano Fray Diego José de Cádiz.
La blanca, empedrada y rectangular Plaza de Capuchinos. Obsérvese que para no pasar por encima de los incómodos guijarros, en los laterales hay unas pequeñas aceras lisas para facilitar el desplazamiento.
A la izquierda, fachada renacentista de la casa que perteneció a los Fernández de Córdoba; en el centro, una fuente neobarroca de granito negro pulido construida en 1944 y, a la derecha, bifurcación que va a parar a la Plaza de Capuchinos, donde se encuentra el convento del mismo nombre, la cofradía de Nuestra Señora de la Paz y de la Esperanza y el famoso Cristo de los Faroles. El campanario forma parte de la iglesia.
El Cristo de los Desagravios y Misericordia, conocido popularmente como Cristo de los Faroles fue realizado por el cantero cordobés Juan Navarro León en 1794 por encargo del capuchino franciscano Fray Diego José de Cádiz.
La blanca, empedrada y rectangular Plaza de Capuchinos. Obsérvese que para no pasar por encima de los incómodos guijarros, en los laterales hay unas pequeñas aceras lisas para facilitar el desplazamiento.
CÓRDOBA (3)
Para más información: www.palaciodeviana.com
DON QUIJOTE EN ARAGÓN (13)
Los fingidos súbditos de Sancho en la isla maquinan una estratagema para que el escudero reconvertido en gobernador se largue de allí. Sancho ha sufrido las vilezas de sus insulanos y, aunque ellos y sus amos los duques se lo pasaban en grande, piensan finalmente en echarlo con la broma más cruel posible. Sancho, hambriento y somnoliento “oyó tan gran ruido de campanas y de voces, que no parecía sino que toda la ínsula se hundía. Sentóse en la cama, y estuvo atento y escuchando, por ver si daba en la cuenta de lo que podía ser la causa de tan grande alboroto; pero no sólo no lo supo, pero, añadiéndose al ruido de voces y campanas el de infinitas trompetas y atambores, quedó más confuso y lleno de temor y espanto”
Eran sus “amados” súbditos que fingían un brutal asalto a la ínsula por parte de un ejército enemigo. Le piden que tome las armas y los lidere en la defensa del imperio insular. Sancho quiere escurrir el bulto y recurre a don Quijote y su sabiduría en el campo de batalla, pero los suyos no le dejan respirar: “Y al momento le trujeron dos paveses, que venían proveídos dellos, y le pusieron encima de la camisa, sin dejarle tomar otro vestido, un pavés delante y otro detrás, y, por unas concavidades que traían hechas, le sacaron los brazos, y le liaron muy bien con unos cordeles, de modo que quedó emparedado y entablado, derecho como un huso, sin poder doblar las rodillas ni menearse un solo paso. Pusiéronle en las manos una lanza, a la cual se arrimó para poder tenerse en pie”.
Sancho queda como una tortuga en su caparazón, sólo puede meter y sacar la cabeza. Apagan la luz y empujan a Sancho, dando de narices en el suelo. Posteriormente simulan el ruido de un gran fragor de batalla. Pisotean a Sancho y le dan de palos y cuchilladas en sus escudos: “que si él no se recogiera y encogiera, metiendo la cabeza entre los paveses, lo pasara muy mal el pobre gobernador, el cual, en aquella estrecheza recogido, sudaba y trasudaba, y de todo corazón se encomendaba a Dios que de aquel peligro le sacase.”
Finalmente, sus vasallos gritan victoria, poniendo fin a la farsa falsa contienda. Desatan al Sancho resudado de los paveses y le ofrecen lo que el enemigo abandonó en su huída. Pero él no pide más que un poco de vino y ver a su rucio. Las dos cosas le traen. Primero bebe el vino y posteriormente –y no por estar borracho- abraza a su rucio y lo besa en la frente desahogándose con tiernas palabras.
Sancho quiere presentar su dimisión irrevocable al gobierno de la isla, ha de hacerlo ante los duques. El Dr. Pedro Recio quiere disuadirle, le promete más comida en adelante y menos juicios. Ya es tarde, Sancho quiere abandonar aquel territorio rápidamente y reunirse con don Quijote.
ANÁLISIS
Matar un ruiseñor
El odio, la ira, la xenofobia, han llamado a las puertas del despacho oval. El Imperio se ha partido en tres: demócratas, republicanos y “me la suda”. Siempre estuvo latente el carácter intransigente de la América profunda, esa inmensa franja que separa las dos costas, último reducto de la razón. Un país fragmentado en deriva hacia la esquizofrenia social. Es necesario retroceder en el tiempo, a los años 30 del siglo pasado, para encontrar semejanzas entre lo acontecido en estas pasadas elecciones, donde un quince por ciento de la población acaba de elegir a un paranoico, misógino y con tintes fascistoides.
Texto completo de Moncho Rouco:
(Colab. JMTP).
CONSECUENCIAS DE LA PRIMERA GUERRA CARLISTA
Relieve del abrazo de Vergara en el monumento a Espartero (Madrid).
La Primera Guerra Carlista generó una serie de consecuencias que deben ser tenidas en cuenta para poder entender gran parte del siglo XIX español, tanto en cuestiones políticas, como económicas.
En primer lugar, hay que señalar que fue un conflicto muy sangriento, generando un alto coste en vidas humanas. Se trató, como bien se sabe, de una guerra civil con un fuerte componente ideológico y de extrema violencia política.
En el plano político, la guerra contribuyó a la definitiva inclinación de la Monarquía española hacia el liberalismo. El agrupamiento de los absolutistas en torno a la causa carlista convirtió a los liberales en el único apoyo al trono de Isabel II. La Reina Gobernadora y luego su hija, sin ser favorables a los aspectos más radicales del liberalismo, terminaron por abrazar esta causa, aunque siempre en su versión doctrinaria o más conservadora.
Texto completo:
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REAL ZARAGOZA
EL ONCE ARAGONÉS REGRESA A PUESTOS DE PROMOCIÓN
(2-0) Este Real Zaragoza de Agné crece, progresa y convence
ESTRUJA TU MENTE
Escribamos los números del 1 al 9, pero dejemos un espacio entre ellos, así:
1 2 3 4 5 6 7 8 9
Y ahora pongamos entre número y número los signos que creamos conveniente para que la solución final sea exactamente igual a 100.
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