SARCÓFAGO



Batalla de Zaragoza 1710


En Viena puede verse una imagen de la Zaragoza de comienzos del siglo XVIII. Basta con acercarse al convento de los Capuchinos o Cripta Imperial de la Casa Habsburgo, en la Karlsgruft (Cripta de Carlos), donde se halla el sarcófago del emperador Carlos VI.

Este Carlos fue pretendiente a la Corona española durante la Guerra de Sucesión Española (1700-1711), hasta que la muerte de su hermano le convirtió en emperador alemán, dejando el trono español expedido a Felipe V.

En la imagen, esplendoroso sarcófago de Carlos VI, fallecido en 1740, en cuyo frontal fue tallado en relieve la "Batalla de Zaragoza" de agosto de 1710. A pesar de la relativa importancia de esta batalla, que fue ganada por el ejército del pretendiente austriaco, apenas le dio el control de Zaragoza durante cuatro meses. Esta batalla aparece reseñada en el frontal del sepulcro junto a los grandes símbolos del Sacro Imperio Romano Germánico (cetro, espada, Toisón de Oro, Orbe...), y custodiado por cuatro calaveras que portan la corona húngara de San Wenceslao, la Imperial Germana, la del Sacro Imperio Romano Germánico, y... la corona de Castilla.

El gran relieve frontal recoge el despliegue de tropas en la batalla que tuvo lugar al sureste de Zaragoza el 21 de agosto de 1710, y cuya acción bélica más destacada transcurrió en el Barranco de la Muerte. Al fondo, amurallada, la ciudad con su extensa colección de torres.


ZARAGOZA EN EL S. XIX (4)

LA APERTURA DE LA CALLE ALFONSO I


Zaragoza quiere cambiar su imagen de ciudad provinciana del Antiguo Régimen por otra más moderna y funcional. Para eso se fija en las reformas que estaban teniendo lugar en las ciudades europeas en aquel momento.

En ese contexto la apertura de la calle Alfonso I fue la operación de reforma interior del casco urbano de la ciudad de Zaragoza más importante realizada durante el siglo XIX. Esta reforma se concibió  con un carácter higiénico, ya que se carecía de alcantarillado y pavimentación, y con la intención de descongestionar una zona de la ciudad; también el problema circulatorio, la adaptación a las nuevas necesidades de las comunicaciones, fue otra de las razones de la apertura; además, la conexión del Coso con la plaza del Pilar a través del trazado de una calle en línea recta, ofrecía una vista completa de la cúpula central de la basílica que en aquellos años se terminaba de levantar. Junto a estas motivaciones, se situó también la necesidad de la burguesía de autorrepresentarse en un marco digno para su residencia y el establecimiento del comercio, necesidad que corrió paralela a su ascenso hegemónico en la sociedad del siglo XIX.

Los primeros debates para la apertura se iniciaron en 1858 en el seno de la corporación municipal. La elaboración del proyecto fue encargada al arquitecto José de Yarza Miñana (1860), posteriormente los antiguos propietarios fueron expropiados y tras unos años de tensiones en las que hubieron de producirse algunos desalojos forzosos, las obras fueron impulsadas bajo el mandato del alcalde Antonio Candalija en 1866.

La apertura acarreó un cambio en la composición social del sector, las casas que se demolieron correspondían a viviendas ocupadas por numerosas familias de baja condición social. Tras la remodelación, fijaron su residencia representantes de la alta y media burguesía de la ciudad, acompañados por una gran cantidad de establecimientos comerciales. La calle acaparó de inmediato el comercio de elite de la ciudad y quedó convertida en centro residencial, comercial y representativo de la burguesía zaragozana del siglo XIX y buena parte del siglo XX

ENSALADAS ORIGINALES


 

"LO MEJOR ESTÁ EN EL INTERIOR..."


RECETA

 

REINCIDENTES

 

CAROLINA DURANTE

 https://www.youtube.com/watch?v=iu_pWCcLUsk&ab_channel=CarolinaDuranteVEVO

PORTADAS DE PERIÓDICOS




 

ARTÍCULO DE ROSA TERÁN

 

Memoria, dignidad y justicia

LA IGLESIA LADRONA

 


Una bula franquista que aún perdura

TEXTO DE ÁNGELA LABORDETA

 

VIÑETAS

 













ESTRUJA TU MENTE

 


Don Lorenzo Santaliestra, natural de Costean (Huesca), tenía en su rebaño entre 80 y 100 ovejas. Observó una mañana que las ovejas dormidas eran los ⅞ de las despiertas. Si hoy viviera don Lorenzo, le encantaría preguntarnos cuántas ovejas tenía su rebaño. En su nombre, trasladamos la pregunta al lector. Y añadimos: ¿Cuántas ovejas dormían? ¿Cuántas velaban?

QUINO



 

ARTÍCULO DE CÁNDIDO MARQUESÁN

 

TROPAS FRANQUISTAS DESFILAN POR LA CALLE MIGUEL SERVET DE ZARAGOZA

En 1937, el Ayuntamiento de Zaragoza propuso a las autoridades franquistas ostentar la capitalidad española por su situación estratégica y estar las principales ciudades ocupada por los republicanos.

Ya en 1931, se había estudiado la posibilidad de una ciudad que fuese la capital del país y se habían fijado en Utebo como ciudad modelo al estilo de otras ciudades mundiales creadas para albergar la administración, sin vehículos particulares, grandes paseos...

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