Hace unos 45 años me invitaron a una boda en un pequeño pueblo extremeño. Tras la ceremonia nupcial, los recién casados y sus familiares más directos, subieron a un carro para dirigirse a la sala del convite. El carro iba decorado con ramas de higuera cargados de sus correspondientes infrutescencias, pero duras como piedras. Algunos desalmados sin conocimiento arrancaban los higos y los lanzaban al carro intentando dar a los ocupantes, algo que sucedió en varias ocasiones. Era la forma de celebración en muchos lugares de la España profunda.
SALUD
"Clarita", la máquina de diálisis peritoneal
El HUPR se acuerda de los enfermos de riñón plantando un árbol.
HORTICULTURA
Ayer por la mañana capturé un par de fotos de plantas silvestres que crecen en las zonas verdes de la urbanización donde vivo. Se trata de dos tipos de margaritas: la vulgar o mayor (blanca) y la africana (morada). Las amarillas pequeñas de arriba no se qué son.
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