BLOG DIVULGATIVO

viernes, 13 de septiembre de 2013

Abd al Rahman Ibn Ibrahima Sori


Abd al Rahman Ibn Ibrahima Sori nació en 1762 y era hijo del rey Sori. Ibrahima, nombre con el que se le conoció  posteriormente, llegó al mundo en Timbo, localidad que hoy pertenece a la República de Guinea, en la región de Fouta Djallon. En este territorio convivían los fulbe, etnia minoritaria a la que pertenecía Ibrahima, y los jalunke. Los fulbe eran pastores y la mayoría de ellos habían abrazado la fe musulmana.


Según el profesor Terry Alford, autor de una biografía de Ibrahima titulada Prince among slaves, los líderes de la mayoría jalunke prohibieron el rezo público, lo que llevó al principal clérigo fulbe a declarar la yihad (guerra santa) contra los jalunke, al considerar esta prohibión una afrenta al Islam. Esta decisión fue el detonante del inicio de una gran guerra en África Occidental.
Cuando tenía 26 años, Ibrahima, que por aquel entonces era un líder militar del ejército fulbe, fue capturado en un acción militar y vendido a traficantes de esclavos. Tras un largo periplo, fue vendido al dueño de una plantación de algodón de Natchez (Mississippi) llamado Thomas Foster.
Con el tiempo, Ibrahima fue nombrado capataz de la plantación y, a pesar de los intentos de su amo, se negó a convertirse al cristianismo y nunca consintió que le llamaran por otro nombre que no fuera Ibrahima. En 1794 se casó con Isabella, otra esclava de las plantaciones de Foster.
La historia de Ibrahima dio un vuelco importante varios años después. Un día se cruzó con un médico de origen irlandés, John C. Cox, el cual, en un viaje por África Occidental años atrás, había caído enfermo y estuvo bajo los cuidados de la familia de Ibrahima. Cox intentó comprar a Ibrahima para devolverlo a su tierra, pero Foster se negó a venderlo. Esto no impidió a Cox luchar por la libertad de Ibrahima hasta su muerte y hacer que su caso se conociera en todo el país.
En 1826, Ibrahima envió varias cartas a amigos en Estados Unidos. Una de esas misivas llegó al cónsul de Estados Unidos en Marruecos y, aunque Ibrahima no era ciudadano marroquí, el sultán envió una oferta al secretario de Estado de EEUU, Henry Clay, con una oferta para pagar por la liberación del esclavo.
Finalmente, Clay accedió a la petición del sultán, pero dejando claro que solo sería vendido Ibrahima, y que su esposa y sus hijos se quedarían en Estados Unidos como esclavos. No obstante, los propios ciudadanos de Mississippi recaudaron dinero para comprar la libertad al menos de su mujer.
En marzo de 1828, Ibrahima e Isabella llegaron a Cincinati como personas libres y desde allí iniciaron una gira por todo el país para hablar de su situación. Ibrahima incluso llegó a entrevistarse con el presidente de Estados Unidos, John Quincy Adams. El presidente se comprometió a trasladar al matrimonio a Liberia, un territorio en África al que se estaba enviando a negros que habían sido liberados de la esclavitud.
El 7 de febrero de 1829, Ibrahima e Isabella embarcaron en el buque Harriet rumbo a Liberia, donde llegaron el 18 de marzo. Cuatro meses después, Ibrahima, el príncipe esclavo, murió de fiebres sin haber podido volver a su hogar en Tibo.

No hay comentarios: