RABAT (2)

Comprar una alfombra en una tienda de un zoco marroquí no es tarea baladí. Al ser un artículo por el que hay que desembolsar un pequeño capital, te suelen tratar como a una persona importante y te reciben con una hospitalidad inusitada. Te ofrecen té, te dan conversación sobre la ciudad, de la calidad de sus productos y, si pueden, te la meten; es decir, te engañan a no ser que conozcas algo sobre el tema, aunque, claro, también los hay honrados y te hacen la prueba del fuego -quemar un poco para comprobar que es lana-. Cuando por fin te decides, te hacen hasta reverencias y, por supuesto, en el regateo has salido perdiendo con total seguridad.


Puestos artesanos en el zoco de Rabat.
Una antena de móvil camuflada como si fuera una palmera. Dicen que este tipo de artilugio se inventó en la Guerra del Golfo y así, los aviones estadounidenses, no apreciaban que podía ser lo que realmente era.
La Torre de Hassam -en restauración- forma el trío de minaretes conformado por la Koutoubia de Marraquesch y la Giralda de Sevilla.

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