AUTARQUÍA EN ESPAÑA (2)


El hambre y la miseria afectaron desigualmente a las regiones españolas. Andalucía fue la que más sufrió esta situación. Los jornaleros y obreros andaluces solo disponían de sus salarios para pagar los alimentos imprescindibles para sobrevivir y muchos no fueron contratados, bien por la carencia de jornales, bien por su pasado republicano. Por otra parte, las viudas de maridos republicanos muertos en las batallas o en las cunetas, las mujeres de exiliados y de encerrados en las prisiones franquistas, tuvieron que afrontar una situación aún más dramática.
La gente más humilde vivía solo del racionamiento, reconociendo las autoridades que era imposible vivir con eso solamente. Las raciones eran mínimas y los productos, de ínfima calidad (aceite, pan negro...). Además, los varones de las clases menos pudientes eran los que realizaban los trabajos más duros (siega, recolección, siembra, trabajo en las fábricas...). Las calorías que aportaban los escasos alimentos no eran suficientes para mantenerse y, algunas gentes, murieron de inanición. La desnutrición, las malas condiciones higiénicas de muchas viviendas (chabolas, cuevas, simples agujeros...) y la imposibilidad de recibir ayuda sanitaria fueron la causa de que en esta población más humilde se cebaran toda clase de enfermedades y epidemias (el tifus exantemático  de 1941 asoló la región andaluza).
Ante esta situación, sobrevivir se convirtió en un acto de resistencia. Las tácticas y argucias de los más desfavorecidos para sobrevivir fueron innumerables, unidas a una voluntad firme de resistir al régimen. El límite último era perder la vida, por eso, las clases menos pudientes ampliaron su dieta con alimentos que antes no habían ingerido: burros, perros, gatos, topos, ratas...hierbas diversas, tubérculos...y utilización de derivados y sucedáneos para los combustibles, el papel, los alimentos...
Como ya he referido arriba, enfermedades como la tisis, la tuberculosis, el edema del hambre, la pelagra, el tracoma...hicieron acto de presencia por la precariedad y los artículos en mal estado.

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