NUESTRO VECINO DEL NORTE

A pesar de la idea preconcebida y generalizada de que Francia es un país progresista y abierto, una vez más la evolución de los acontecimientos confirma lo contrario. La pérdida de afluencia en las manifestaciones, cada vez más violentas, contra una reforma laboral impuesta debido a la falta de apoyo parlamentario; unas fuerzas del orden cada vez más represoras y con más margen de maniobra e impunidad gracias a las leyes antiterroristas; la deriva autoritaria del gobierno de François Hollande, el presidente más impopular desde que acabó la ocupación nazi, y la consolidación de la extrema derecha en las encuestas electorales no son más que la cara visible del desolador paisaje galo. Vayamos por partes.

Art. completo de José Antonio Bautista:

(Colab. JMTP).

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