El 19 de noviembre de 1936 Buenaventura Durruti Dumange, uno de los hombres que lograron encarnar en cuerpo y alma las ideas libertarias, era mortalmente herido mientras se encontraba con la columna de milicianos que llevaba su nombre en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid. En aquellas fechas Madrid era una ciudad acorralada por las tropas de los militares que meses antes se habían sublevado contra el gobierno de la II República. Un Madrid que ni siquiera era ya la capital de la España republicana puesto que días antes el ejecutivo había huido a Valencia ante el peligro de la inminente entrada de las tropas de Franco.
El 20 de noviembre los médicos que atendieron a Durruti en el Hotel Ritz, convertido en la época en hospital de las Milicas Confederales de la CNT, comprendieron que nada se podía hacer para salvar la vida del revolucionario. La versión oficial hablaba de una bala enemiga disparada desde el cercano Hospital Universitario,
pero desde el mismo momento de la muerte de Durruti comenzaron a circular diferentes versiones contradictorias que hacen que la muerte del anarquista continúe siendo uno de los principales enigmas de nuestra guerra civil.

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