Más de 100 casas salineras se marchitan en diversos puntos de la Bahía de Cádiz. Estas salineras, en la Lista Roja del Patrimonio desde 2015, forman parte del ideario y del paisaje de esa zona. http://listarojapatrimonio.org/…/casas-salineras-de-la-bah…/
La fabricación de sal en una salina tradicional es un proceso artesanal basado en la habilidosa conjunción de cinco poderosos elementos: mareas, fuerza de la gravedad, insolación, vientos y tiempo. Los orígenes de la explotación de las marismas gaditanas fueron fenicios, que cambiaban sal por plomo y estaño y otros productos manufacturados, según Estrabón. También los romanos extrajeron sal y aún se conservan los restos de alguna de sus estructuras. Curiosamente y a pesar de su potencial, sólo comenzaron a ser transformadas con cierta intensidad desde el siglo XVIII, en un proceso cuya culminación pareció producirse en la segunda mitad del XIX.
Las salinas constituyeron una de las industrias claves de la Bahía, y mantuvieron una importancia estratégica en la economía de los pueblos de la zona hasta bien entrado el siglo XX. A causa de lo dificultoso de los desplazamientos en el medio, fue surgiendo sobre estas llanuras una diversidad de casas dispersas, de reducidas dimensiones, que significaron muy pronto un elemento fundamental en la configuración de su paisaje, un rasgo visible que manifestaba, más que ningún otro hecho, la ocupación que los hombres estaban realizando de estas superficies anegables. En ellas vivían los salineros y sus cuadrillas. Estas casas y sus formas derivan de una actividad, de modo que desaparecida esta, cayeron en el abandono y en la ruina. Ello no quita que deban ser protegidas y conservadas como elementos del patrimonio industrial, paisajístico, etnográfico y arqueológico aunque su futuro, dado que carecen de protección legal y la mayoría son de propiedad privada, se presenta muy oscuro. Su avanzada y rápida degradación nos hará perder una importante seña de identidad de aquella bahía.


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