CRISTIANOS ARAGONESES VIEJOS Y NUEVOS EN TIEMPOS DE LOS AUSTRIAS (1)


El DRAE define al "cristiano viejo" como "descendiente de cristianos, sin mezcla conocida de moro, judío o gentil", en contraposición al "cristiano nuevo", es decir, a los conversos judíos y musulmanes. En 1492, los judíos fueron los primeros en ser expulsados si no renegaban de su fe y se convertían al cristianismo; luego le siguieron los mudéjares -musulamnes bajo dominio cristiano-, primero en Castilla (1502) y años más tarde, en la Corona de Aragón. 
El Decreto de Carlos I de 1526 por el que se obligaba a convertirse a los mudéjares aragoneses causó gran estupor en la sociedad del reino, debido, sobre todo, a que fue una decisión unilateral, pues el monarca se saltó a la torera los Fueros y la nobleza, el alto clero y las Órdenes militares veían cómo podrían desaparecer sus privilegios con  los musulmanes vencidos. Pero también causó estupor la escasa resistencia de los mahometanos a esta medida, eligiendo mayoritariamente el bautismo antes que la expulsión, pues creían que así dejarían de pagar ciertos impuestos que les gravaban in misericordeSin embargo, el bautismo no fue precedido de una preparación para aceptar la fe católica  y poca cosa cambió en la vida de los ahora llamados cristianos nuevos, cristianos convertidos o moriscos, salvó el nombre y, en algunos casos, el apellido.  Desaparecieron las aljamas y los oficios y cargos se asimilaron a los cristianos, aunque totalmente independientes de los cristianos, de tal manera, que en la poblaciones había un concejo cristiano y otro morisco. Económica y jurídicamente nada cambió y su vida siguió siendo , prácticamente igual que antes de 1526. Con la llegada al trono de Felipe II (I de Aragón) la situación de los moriscos se fue deteriorando de forma progresiva, como explicaré en el siguiente capítulo.

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