La política matrimonial llevada a cabo por los Reyes Católicos Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón casando a su hijo y tres hijas con príncipes y princesas europeas llevó a que su hija pequeña, Catalina -conocida como de Aragón-, le tocase en suerte al príncipe de Gales Arturo Tudor, hijo del rey de Inglaterra Enrique VII, la deseada por este monarca para aliarse contra Francia. El compromiso se realizó mediante el Tratado de Medina del Campo en 1497.
La infanta llegó desde España para contraer nupcias con Arturo cuando tenía sólo 15 años, casi un año más que su futuro marido. El día 4 de noviembre se conocieron y el 15 de julio se casaron en la catedral de San Pablo. Sin embargo, el día 2 de abril del año 1502, una peste bautizada "como la fiebre del sudor" que asolaba la región, atacó a ambos cónyuges: Catalina, fuerte y sana, se sobrepuso a la enfermedad, pero el débil Arturo no sobrevivió, así que dejó una princesa viuda y virgen.
El rey Enrique VII, con el fin de retenerla casi como rehén (no pudo hacerla su esposa porque la Reina Isabel se opuso rotundamente) y no devolverle su dote (200.000 coronas), logró comprometerla con su otro hijo, Enrique, de 11 años de edad.
La princesa viuda testificó que debido a la juventud y carácter enfermizo del príncipe, su matrimonio no había sido consumado, hecho que fue certificado con una dispensa del Papa Julio II para que el matrimonio con su cuñado fuera posible.
En 1509 muere el rey Enrique VII de Inglaterra, asumiendo entonces el reinado su hijo Enrique VIII, quien mostró su deseo de poseer cuanto antes a la princesa española. Así que Catalina con 23 años y Enrique de 18 se unieron en matrimonio el 11 de junio en la capilla Grey Friars de Greenwich, aunque la ceremonia fue un tanto sobria.
Se tienen indicios que los
primeros años del matrimonio fueron felices, pero desde un principio se conocían las
infidelidades del monarca inglés, algo que crispaba a la nueva reina de Inglaterra, pero
su carácter bondadoso, acomodado y discreto hizo que la reina se comportara como si
aquellos deslices no le importaran, al menos, hasta que llegó Ana Bolena.


2 comentarios:
Estoy viendo una serie (creo que de HBO) en la que se cuenta toda esta historia, la reina Isabel la Católica aparece con armadura y peleando como si estuviese en Juego de Tronos. No me gusta mucho.
Sí, es en HBO y se titula "The Spanish Princess"; está plagada de errores históricos y anacronismos. Parece hecha por un artífice de la leyenda negra que siempre ha rodeado a este país, a veces ganada a pulso. Creo que Catalina aparece morena, cuando en realidad, era rubia y de ojos azules, que fue de lo que se quedo prendado Arturito el Tudorcito.
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