LA JAMONADA
Después de las partidas del truque, a las 7 p.m. nos acercamos al pabellón para degustar el jamón típico de todas las fiestas. Lo digo de forma constructiva. La organización es manifiestamente mejorable, al igual que el jamón, cortado a máquina y, por tanto más salado de lo normal. La bebida..., por favor que estamos en verano; tanto el agua como el vino estaban ardiendo. Las servilletas brillaban por su ausencia y la orquesta ensayando con un grado de decibelios fuera de lo común. Sé que habrá alguno que otro que dirá: ¡Que se vaya a su casa a comer! Me da igual, ya digo que lo escrito es para mejorar, no para criticar y, como sugerencia, pues se podría detraer algo de las vaquillas para este evento gastronómico que sí es realmente popular. ¡Ah! sobró jamón, o hubo menos gente, o la magra no gustó.
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