En mi subida a Épila, he atravesado el ojo del puente del ferrocarril que hay
en la carretera A-122 pasado Lumpiaque.
Ha sido, desde siempre, un punto negro de la carretera, pues en él ha
habido multitud de accidentes, varios de ellos con fallecidos. A pesar de los
arreglos que se le hicieron y de poner quitamiedos, sigue siendo peligroso si
no conoces la zona y vas a más velocidad de la debida. Mi hermano Joaquín fue
uno de los damnificados de un accidente cuando era joven. En un R-6, Naza, el
Lucas “El Castellano” (urreano), el Carlos Ángel “El Parralico” y mi hermano, se
estamparon contra el pretil. No hubo heridos graves, salvo el Carlicos, que se
rompió la mandíbula. A mi hermano, lo salvó el cinturón.

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