Cuando he llegado a Épila, he ido directamente a casa de mi
hermano. Primero he pasado por la estupenda y exitosa barbería que ha montado
mi sobrina Pilar y, tras saludarla, he visto al resto de la familia. La niña,
Marina, está preciosa, guapísima y, aunque al principio ha estado un tanto
reservada, luego se ha soltado e, incluso ha bailado al son de la música de
Manolo García. Un encanto. He saludado también, a la Carmen, la tía de mi
cuñada Pilar, y he charlado con ella de una familia que me interesa para mis
investigaciones sobre la localidad.
Después he ido al ”Clapton”
–o al “Sastre”, como dicen algunos-. He saludado a Carlos, el dueño, y
han llegado Fina, Horten, Luis Ángel y Manuel
y nos hemos tomado unas cañas y unos pinchos, excelentes, por cierto. De allí,
hemos bajado al bar de las piscinas de Bardallur, he saludado a unas cuantas bañistas y tras cotillear un poco, a casa,
a comer.

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