Para los que vivimos aquí todo el año, ahora empieza lo bueno. Se acabaros los codazos, el ruido del chancleteo, las aglomeraciones, las esperas del ascensor, el tráfico humano por el paseo marítimo, los ruidos...Y todavía será mejor en octubre, cuando el turista de septiembre haya desaparecido.
Tengo que reconocer que soy algo egoísta en este aspecto, pero me alegra que estas incomodidades hayan servido para dar trabajo, aunque sea precario, a un montón de gente y que los negocios de autónomos "hayan hecho el agosto" para poder subsistir todo el año, pues, al disminuir el turismo, mucho optan por cerrar durante meses. De todas formas, no todo el verano ha sido igual en la hostelería, según me cuentan los propios regentes de algunos establecimiento. El mes de julio fue regular, mientras que agosto, mejoró notablemente.


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