ADIÓS AL VERANEO



En estos últimos días hemos notado como de forma paulatina, cada vez había menos gente en la zona. Una de las señales que indican el descenso ha sido el número de plazas de aparcamiento vacantes. Otra,  que bares que no cerraban en la semana, ya han empezado su horario de otoño. Otra más, las colas en los supermercados y la ocupación de las mesas en los bares de marisco barato han desaparecido. Tambié, el nº de subsaharianos ambulantes,  ha mermado;  en la frutería, esta mañana, solo estaba yo, cuando estos días había que dejarlo para otro rato, pues la cola se salía del establecimiento. Los desayunos han decaído de forma espectacular y en la playa hay "cuatro gatos"...Lo que no ha variado es el tiempo. Sigue haciendo bastante calor, además, del húmedo que es el más molesto.



Para los que vivimos aquí todo el año, ahora empieza lo bueno. Se acabaros los codazos, el ruido del chancleteo, las aglomeraciones, las esperas del ascensor, el tráfico humano por el paseo marítimo, los ruidos...Y todavía será mejor en octubre, cuando el turista de septiembre haya desaparecido.

Tengo que reconocer que soy algo egoísta en este aspecto, pero me alegra que estas incomodidades hayan servido para dar trabajo, aunque sea precario, a un montón de gente y que los negocios de autónomos "hayan hecho el agosto" para poder subsistir todo el año, pues, al disminuir el turismo, mucho optan por cerrar durante meses. De todas formas, no todo el verano ha sido igual en la hostelería, según me cuentan los propios regentes de algunos establecimiento. El mes de julio fue regular, mientras que agosto, mejoró notablemente.

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