U-boot alemán
La batalla del Atlántico fue el enfrentamiento naval de la 2ª Guerra Mundial entre la Royal Navy británica y los U-Boot alemanes y que tuvo como escenario de operaciones el océano Atlántico, prácticamente en toda su extensión, es decir, que se desarrolló en el Atlántico, propiamente dicho, en el Ártico, en el mar de Irlanda, en el del Norte, en el del Labrador, en el golfo de San Lorenzo, México, islas de Carolina del Norte...
Marinos ingleses intentando avistar a los U-boot
Comenzó el 3 de septiembre de 1939 y duró hasta el final de la guerra. Conscientes de que la Kriegsmarine alemana no podría derrotar a la Royal Navy británica, los marinos alemanes intentaron bloquear al Reino Unido, destruyendo los buques mercantes que le suministraban recursos. La insuficiencia de buques submarinos alemanes al inicio de la guerra y la superioridad tecnológica y numérica aliada al final de la misma, frustraron los planes alemanes desde el comienzo.
Un mercante es alcanzado por un torpedo alemán
Aunque la Kriegsmarine nunca puso en peligro de muerte a Gran Bretaña, causó muchos problemas de abastecimiento hasta principios de 1944, cuando la batalla acabó, pues la construcción de submarinos, principales artífices de la destrucción de los mercantes que proveían a Inglaterra, se incrementó notablemente en detrimento de acorazados, destructores y otros barcos de superficie, de los que los alemanes estaban un tanto desprovistos.
Al principio de la batalla, los alemanes solo contaban con 22 submarinos aptos para navegar por el Atlántico y, además, eran viejos y lentos y, para disparar, tenían que salir a la superficie, lo que suponía ser vistos enseguida por los barcos ingleses y tenían que sumergirse lo más rápido posible debido a su escaso blindaje. De ahí que el contraalmirante Dönitz (a la izquierda de la imagen) insistiera a Hitler en la construcción masiva de submarino, a lo que el Führer y sus almirantes accedieron. Esta fueron las palabras del almirante Raeder (a la derecha) al tomar la decisión:
"No podemos soñar con presentar batalla a la flota británica para aniquilarla. Nuestra única oportunidad reside en el ataque de las comunicaciones comerciales del enemigo, para lo cual los submarinos constituyen nuestra arma más eficaz. En consecuencia, tenemos necesidad de submarinos y más submarinos"
La batalla del Atlántico tuvo 5 fases que otro día trataré.





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