TAL DÍA COMO HOY DE...
1819, moría en Nápoles Carlos IV, un rey con no muchas luces y dedicado a la caza y otros menesteres menores, puesto que los asuntos del reino estaban en manos de su intrigante mujer, Margarita de Parma y esta, a su vez en los de protegido el "generalísimo" Godoy, también conocido como "Príncipe de la Paz".
La reina, aunque desdentada desde muy joven debido a los 14 embarazos, tenía cierta predilección por los Guardias de Corps, llegándose a despachar, según sus detractores, a toda la compañía. Pero apareció el pacense Manuel Godoy y Álvarez de Faria, un jovenzano que cayó en gracia a los monarcas y poco a poco fue ascendiendo en el escalafón militar y político, consiguiendo títulos nobiliarios y nombramientos propios de la realeza. Lo cierto es que a la reina, le caía muy bien y, no se sabe con exactitud si esta se cobró alguno de sus favores.
Tras el Motín de Aranjuez, Godoy cayó en desgracia y, ya había fracasado su matrimonio con Mª Teresa de Vallabriga, condesa de Chinchón, hija de Luis de Borbón, hermano de Carlos III, a causa, sobre todo, de los amoríos de Godoy con Pepita Tudó, y de los títulos que Carlos IV otorgó a la amante, ofendiendo, aún más, a la condesa.
Godoy emprendió el camino del exilio junto con Pepita Tudó y sus dos hijos, y viajó hasta Bayona, donde se unió a Carlos IV y María Luisa. El grupo, muy mermado de ingresos, inició una larga peregrinación por Francia e Italia hasta asentarse finalmente en Roma en 1812.
Allí se les cedió el Palazzo Barberini. Mientras los reyes ocupaban la primera planta, el valido y su familia habitaban en los bajos. No obstante, la necesidad de mantener las formas hizo que, meses después, Pepita y sus hijos se instalaran primero en Pisa y luego en Génova, mientras el valido permanecía junto a los reyes.
La reina murió en Roma el 2 de enero de 1819 (67 años) y Carlos IV (70 años), diecisiete días más tarde debido a su problema con la gota, en Nápoles, donde había ido a visitar a su hermano Fernando I de las Dos Sicilias.
Godoy murió en París en 1851 (84 años) y Pepita Tudó (90 años), en su vivienda de la calle Fuencarral, nº 22 de Madrid en 1869 al prenderse su ropa por un brasero
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