PEQUEÑO DESAYUNO EN PARÍS
Hoy, no sé por qué, me ha venido a la cabeza nuestro viaje a París, supongo que por las ganas de movernos tras tantos meses apalancados. Paramos en un hotelito frente a la Ópera que hay próxima a la la place de la Bastille y, como no habíamos concertado desayuno, nos desplazábamos a un café de la misma plaza y tomábamos dos cafés americanos (alongés), dos croissants, una tartine avec beurre y confiture -un trozo de baguette recién hecha cortada por la mitad, pero desde arriba, con mantequilla y mermelada- y, todo comido con las manos, como hacía la clientela -la mayoría solo tomaba un café y un croissant-. Esto nos costaba 11 € en total, una ganga para los precios que se despachaban en la capital francesa. Volveríamos mañana mismo.
1 comentario:
Yo iría a París todos los meses. Siempre hay algo nuevo que ver en París.
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