Paseo de Sagasta
El principio de este periodo está marcado por profundas transformaciones en la vida económica y social de la ciudad. Es en este momento cuando Zaragoza comienza a superar su tradicional fisonomía agrícola mediante la instalación de un creciente tejido industrial ("La Montañanesa", "La Zaragozana", "Eléctricas Reunidas de Zaragoza", "Sociedad Minas y Ferrocarriles de Utrillas", etc), acompañada de un importante crecimiento del sector financiero (se crean el Banco Zaragozano y el Banco de Aragón).
Estos cambios inciden notablemente en el urbanismo de la ciudad. El Paseo de la Independencia, el planteamiento urbanístico de la Huerta de Santa Engracia y el cubrimiento de un tramo del río Huerva, suponen el inicio de un amplio ensanche hacia el sur, centrado en dos ejes: el Paseo de Sagasta y la Gran Vía. Paralelamente se abordan importantes obras como el saneamiento del alcantarillado del casco antiguo de la ciudad, que elimina los tradicionales pozos ciegos, o la construcción de los depósitos de agua de Casablanca y Torrero, aunque la calidad de sus aguas aún fuese deficiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario