En una antigua feria de ganado, un tratante acordó vender un potro a razón de 2 pesetas por el primer diente, 4 por el 2º, 8 por el 3º, etc. Finalmente, viendo lo que el comprador pretendía pagar por el animal, el vendedor, molesto, rompió el acuerdo. Ambos juraban que les sobraban razones para mantener sus posturas. ¿Qué razones defendía cada uno?
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