VIAJE A CÁDIZ


Ayer, MJ y yo decidimos ir a Cádiz a dar una vuelta con objeto de ver algo del carnaval. Elegimos el tren de cercanías para desplazarnos, con tan mala suerte, que me equivoqué de hora y tuvimos que esperar en la estación de Valdelagrana unos 55´. Tras 10 paradas, llegamos a Cádiz casi a las 2 y media. 


                 El bar restaurante "El Sardinero" destaca por sus papas aliñás, sus pescados, arroces y morros.

De la estación fuimos hacia la plaza de San Juan de Dios para tomarnos algo en alguno de los bares que hay en ella y que, por cierto, estaban todos con las terrazas a tope de turistas, amenizados por unos rumanos tocando el ,acordeón y el clarinete y las palomas revoloteando alrededor. Entramos en "El Sardinero", un establecimiento de toda la vida regentado por montañeses de tercera o cuarta generación -allí recalaba Teófila cuando era alcaldesa de Cádiz- Yo sabía que ponían morros de ternera y, en efecto, los había, así que pedimos un plato. Ir a Cádiz y no pedir morros -también los ponen muy buenos en el "Achuri", en Plocia- es un pecado, así que decidimos no pecar y no nos arrepentimos, estaban de escándalo. 


MJ sentada en la escultura dedicada al eminente agrónomo Lucius Moderatus Columela en la plaza de Las Flores

Tras el exquisito manjar, fuimos hacia la plaza de la catedral y luego, continuamos por la calle Compañía hacia la plaza de Las Flores. Ni rastro de chirigotas callejeras y solo unos pocos disfraces, algunos bastante interesantes. Este fue mi segundo fallo del día: no había mirado el programa de actos y, hasta la tarde, tarde,  no había actuaciones.


 Plaza de San Juan de dios con el Ayuntamiento al fondo. A la derecha, rincón en "La Cepa Gallega". Pavías.

Un tanto decepcionados, fuimos hasta el callejón del Tinte y bajamos por la calle San Francisco y Nueva a tomarnos algo en los bares de la calle Plocia -se llama así por estar dedicada a Plaucia o Plaucina, esposa del emperador Trajano, perteneciente a una rica familia de Gades-. Entramos primero en "La Cepa Gallega", una taberna conocidísima  y sede de una peña gastronómica. Tomamos un paté de cabracho casero que estaba de maravilla -en este  bar ponen, sobre todo, salazones y conservas, además de quesos célebres y otras especialidades frías; también están a la venta para llevar cocochas de merluza y lomos de bacalao salados-. Recorrimos otros bares, pero al no tener barra, los desestimamos, salvo a "El Anteojo", donde probamos unas pavías de bacalao, bacalao, excelentes.


                         Rótulo, antigua fábrica de tabacos y estación de Cádiz

Atravesamos por el callejón de los Negros -una estrecha calle por donde pasaban los esclavos negros hacia el almacén de subasta en los siglos XVII, XVIII y XIX (de esto escribiré otro día)- para dirigirnos a la estación pasando por el Palacio de Congresos, antes fábrica de tabacos que daba trabajo a un número importante de gaditanos y gaditanas, A las 6, estábamos en casa.

No hay comentarios: