EL DÍA QUE PELIGRÓ LA DEMOCRACIA



Este infausto día, el que suscribe. junto a dos compañeros de trabajo, se encontraba intentando pescar en el espigón del puerto de Barbate (entonces todavía se llamaba Barbate de Franco) y no se enteró de que la Guardia Civil había entrado en el Congreso de los Diputados cuando se estaba celebrando la votación de la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo a la Presidencia del Gobierno. La intención de la benemérita era dar un golpe de estado que diera al traste con la democracia. De vuelta a Vejer de la Frontera y. gracias a la radio del coche conoció la noticia entrándole, como a sus acompañantes, cierto cangueli, Cuando llegó a casa -vivía en un bloque destinado a los maestros de la localidad- empezó a ver qué hacía con algunos libros y revistas que podían comprometerlo caso de que aquello fuera a mayores. Pasó a casa de un compañero y allí,  pegados a la radio, fue conociendo cómo se iba desarrollando el "chandrío", como diría Sender, en el edificio del Congreso. Pasaron las horas, escuchó las palabras del rey -alguna vez se sabrá el grado de implicación de J.Carlos I en el asalto y el porqué de su retraso en garantizar el orden constitucional. Al día siguiente había que trabajar, así que, cada mochuelo se fue a su olivo. 

En el enlace de arriba podréis leer la cronología del golpe.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estaba en la oficina con otros compañeros. La esposa de uno de ellos llamó alertando de que en el Congreso había entrado la guardia civil y se estaba armando una gorda. Pusimos la radio y solamente sonaba música. Ninguna noticia al respecto. Después de un rato decidimos marcharnos a casa. Mi ruta era ir por el Paseo Independencia a Plaza de España y tomar el autobús. Todos íbamos caminando a paso ligero y sin hablar nadie con nadie. Lo mismo en el autobús. Silencio total.
Pusimos la televisión para ver el telediario y nada. Anunciaron el programa 300 millones. Pusimos la radio y nada. Localizamos Radio Andorra y allí habla Jordi Pujol que decía haber hablado con Juan Carlos y que éste le había dicho "Tranquilo Jordi, tranquilo". Al final salen en televisión a dar noticias. Son Iñaqui Gabilondo y una tal Cristina (Canaria), ambos mas nerviosos que un flan. Las ventanas de los edificios del entorno todas con luz encendida hasta pasadas las 12 de la noche.
Me acosté con el sentimientos :"Otra vez a ser el Azmerreir de Europa"

Anónimo dijo...

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