Cuando yo llegué a El Puerto en el 77 del siglo pasado ya existía este pequeñísimo bar famoso, no solo por su tamaño, sino también por sus tapas. se trataba del "Échate Payá". Situado frente al río Guadalete, en la Ribera del Marisco, ofrecía una tapa de changurro fuera de serie y unas criadillas empanadas que eran una delicia. Eso sí, el dueño o empleado, no sé bien, que estaba detrás del exiguo mostrador, no se caracterizaba por su simpatía y aspecto, pero se podía perdonar por lo buena que estaba su comida que salía del interior. Pervivió hasta principios de los 90 y, a partir de 2008 está regentado por una pareja de hosteleros que decidieron ampliar el local, aumentar la oferta gastronómica y modificar y/o suprimir algunas de las tapas anteriores, como el changurro, por ejemplo, que ahora lo hacen de forma diferente y no sabe igual. Pero sí son destacables sus calamares rellenos y sus lentejas con puntillitas. Totalmente recomendable.



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