VIAJE A LUGO (2)

DÍA 2 (4 de agosto) 

Nos levantamos temprano y, después de desayunar un opíparo bufé, pusimos rumbo a Galicia por la mencionada Ruta o Vía de la Plata. Algunos tramos de la autovía estaban impracticables por el lado derecho, lo que nos obligaba a conducir por el izquierdo, pese a estar prohibido. Llegó el momento de abandonar la autopista y coger un tramo de una nacional con numerosas curvas y túneles hasta llegar a Quiroga, nuestro lugar de destino.

 Tras instalarnos en el hotelito "Quiper" -izda.- que nos había reservado Manolo, muy céntrico y cómodo, situado en la Rúa Real, contactamos con él y dimos una pequeña vuelta por el pueblo hasta la hora de comer en una casa de comidas llamada "Aroza" -centro-. Tuvimos que esperar un rato largo, pues estaba hasta las  trancas. Mereció la pena, el sitio era encantador y la comida mejor. Tomamos el menú. empanada de bacalao, truchas fritas y ternera guisada. Todo estaba buenísimo. Los dueños eran amigos de Manolo y nos trataron de lujo. 

De allí, a descansar al hostal y a prepararnos para una gran ruta que nos tenía preparada nuestro amigo por las zonas de alrededor. Manolo nos esperaba en la terraza del "Aroza" junto a una pequeña tertulia que se forma, al parecer, antes de abrir el bar. Varios paisanos y la propietaria de una tienda de ropa que hacía esquina hablaban de sus cosas, Cuando llegamos nosotros, fueron muy amables, nos recibieron cordialmente y dejaron de hablar en gallego para que todos nos entendiésemos.



Quiroga está situado al sur de la provincia de Lugo, formando parte de la “Serra do Courel” al norte y del “Canón do Sil” al sur. La gran variedad de paisajes y de espacios naturales, además de su gran extensión, lo convierten en destino tradicional de senderistas y montañeros. Nosotros empleamos el coche para desplazarnos, pues había mucho que ver. Primero, visitamos el vecino pueblo de San Clodio, recorriendo zonas ferroviarias e hidroeléctricas (saltos de agua); después nos desplazamos por una zona del río Quiroga y subimos a un mirador desde donde pudimos contemplar toda la amplitud de valle con el río Sil como arteria fluvial. 

Fue una excursión maravillosa. Manolo es un buen cicerone y nos enseñó todo lo que él  visitaba con los taxis de su padre cuando las carreteras eran pistas para carros para acceder a las aldeas. Quedamos prendados de todo el espectacular verdor que inundaba el paisaje.

Volvimos a San Clodio y nos tomamos una cerveza y una tapa en un bar de la localidad. Después, recalamos en el bar de un pequeño hotel de Quiroga que tenía una terraza y servían una tapas de diseño bastante aceptables y bien de precio. Terminamos en el bar "A Botica" (antigua farmacia) y, de allí, al hotel. Para el día siguiente nos esperaba la visita a Monforte de Lemos, una gran localidad próxima a Quiroga, centro neurálgico de la zona.

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