DÍA 3 (5 de agosto)
Después de desayunar, sobre las 11, emprendimos el camino hacia Monforte de Lemos, una población situada a unos 30 Km de Quiroga, de estilo medieval y de unos 20.000 habitantes; de ellos, 16.000 viven en el casco urbano y el resto en las 26 parroquias que aglutinan a 301 entidades que conforman el municipio. Según nuestro amigo, aparcar es harto difícil en la población, pero él conocía el sitio adecuado y allí dejamos el coche tras haber subido al monasterio benedictino, hoy Parador de Turismo y a la vecina casa de los influyentes condes de Lemos y la torre del homenaje, situada en el monte de San Vicente del Pino, posiblemente donde estuvo ubicado el castro Dactonio, antigua capital de los Lemavos, tribu celta de Gallaecia.
Dimos una vuelta por la ciudad, visitando el puente romano -aunque es medieval- sobre el río Cabe y, posteriormente, nos desplazamos hacia la zona de los bares de la calle Cardenal, entre los que destaca "La Polar", un emblemático bar que lleva fama por sus tapas de todo tipo y, en especial, la de callos con garbanzos, que fue la que probamos y nos pareció de categoría superior. Casualmente, estaban instalados unos cuantos puestos de artesanía gallega dignos de echar un vistazo. El pequeño evento se acompañaba de un grupo de gaiteros y tambores entonando música regional. Continuamos caminando hacia el Campo de la Compañía (de Jesús), que en su tiempo fue propiedad de los jesuitas hasta su expulsión en 1767. En esta zona construyeron un gran edificio de estilo herreriano conocido como el "Escorial gallego" patrocinado por el cardenal Rodrigo de Castro, de la familia de los Condes y que, unos años después lo regentó las Escuela Pías hasta nuestros días. Fue denominado Colegio de Santa María de "La Antigua", pero los paisanos lo conocen como el colegio de los escolapios.
Tomamos unas tapillas por la zona (grandiosa la tortilla de patata, deliciosa la oreja a la gallega...) y de allí nos volvimos a por el coche para dirigirnos a Quiroga. Echamos una siesta y salimos por el pueblo. Paramos en el bar "A Botica" (antigua farmacia); en "El Portón", con sus tapas a elegir y en la cafetería junto al hotel. Charlamos un poco y nos fuimos a descansar. Al día siguiente nos esperaba el viaje a Lugo.







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