La operación Lezo y sus consecuencias -cárcel para el ex
presidente madrileño del PP, dimisión de Esperanza Aguirre, rebelión de los
fiscales, presunto saqueo de las empresas públicas, y difusión pública de
conversaciones de las élites que avergüenzan a cualquiera- han descargado
contra Mariano Rajoy y el PP la enésima tormenta de la corrupción. Y van. El
turbión de revelaciones escandalosas pilló de viaje oficial fuera de España al
presidente del Gobierno. Mientras que su partido se levantaba todas las mañanas
instalado en la conmoción, Rajoy se zambullía en sus caminatas mañaneras y se
dejaba acunar por la placentera actividad diplomática.
Cuando regresó a La Moncloa, pidió calma, templanza,
serenidad y paciencia a los suyos, a los que encontró un tanto alterados por el
ambiente de la calle.
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http://www.elmundo.es/espana/2017/04/30/5904d7e9268e3e455d8b461f.html























