ZARAGOZA EN TIEMPOS DE LOS AUSTRIAS (1)


Zaragoza fue en el siglo XVI una hermosa ciudad que el pintor flamenco Anthonius van den Wyngaerde dibujó en 1563, cuando la visitó como miembro de la comitiva real que acompañaba a Felipe II en su viaje a esta población.
En la obra, ya se refleja una etapa de esplendor artístico y espiritual, favorecida por la bonanza económica,quedando reflejado en sus aspectos culturales (creación de la universidad gracias a Pedro Cerbuna, el conocimiento del erasmismo gracias a la imprenta...), y artísticos, con la construcción de numerosos palacios renacentistas y lel florecimiento de las bellas artes destacando la producción escultórica con las figuras importantes de Damián Forment y Gil Morlanes, el primero por sus actuaciones en El Pilar y, el segundo, por su obra en Santa Engracia.
La ciudad estaba organizada en un doble recinto amurallado, en el interior, de piedra (romana y musulmana) y el exterior, de ladrillo, abarcando los extramuros de San Pablo, por un lado y, San Miguel , por otro. Las calles eran estrechas, pero pavimentadas y limpias. La más ancha era el Coso, destacando sus grandes y suntuosos palacios de ladrillos.
La renovación urbana del XVI, que supuso la casi total desaparición del caserío medieval, estuvo en manos de una clase social pudiente. Éstos fueron los dueños de numerosos edificios palaciegos construidos al gusto artístico italiano, pero siguiendo ciertos cánones tradicionales y mudéjares. De comienzos de siglo permanecen la casa de los Torrero y la de los Huarte; hacia 1540 se edificó el palacio de Don Lope, también llamado de la Real Maestranza de Caballería; a partir de 1550 los edificios se decantan por más estilo humanista y una técnica decorativa manierista, de lo que son buenos ejemplos la casa de Gabriel Zaporta, la del Conde de Morata y la de los Morlanes. En fechas más avanzadas el conde de Sástago edificó en el Coso su residencia, algo alejado  del primer renacimiento.
Zaragoza alcanza en este siglo unos 25.000 habitantes, siendo la parroquia de San Pablo la más populosa, seguida de la de El Pilar, la Magdalena, San Miguel, San Gil y La Seo; el barrio de San Andrés o San Pedro eran núcleos más pequeños. Es una ciudad en desarrollo, que crece  demográficamente gracias a la expansión económica y a la inmigración (francesa, sobre todo -ya hablé de ello en entradas anteriores-) y  a pesar de las periódicas malas cosechas, hambrunas, pestes y guerras. Estas etapas de deterioro social provocaron una intensa actividad asistencial y de beneficiencia a través de instituciones muy arraigadas en la ciudad, como el Hospital de Nuestra Señora de Gracia.
El desarrollo urbanístico impulsó  la demanda de productos agrícolas con la que abastecerse, cultivados según diversos medios de propiedad y arrendamiento. La necesidad de disponer de tierras para el cereal y los viñedos dio lugar al aumento de las roturaciones, desde la vega a los eriales y montes circundantes. Los huertos procuraban a los mercados multitud de herbáceas y frutas, y la necesidad de regadíos llevó a la construcción de la Acequia Imperial. En los barrios de San Pablo, Altabás, y algo menos San Felipe, se concentraba la actividad textil de cardado, hilado, tejido y tintura. Estos últimos pronto se trasladarían, junto con los curtidores (tenerías) a San Miguel, debido tanto a la insalubridad y malos olores de sus instalaciones, como a la necesidad de agua corriente que ahí tomaron del río Huerva.
La burguesía mercantil de Zaragoza (judíos conversos en su mayoría) controló la economía y en 1551 se inauguró la Lonja de Mercaderes, obra de Juan de Sariñena y aportaciones de Gil Morlanes "El Joven".
En el ámbito político, la Zaragoza del siglo XVI fue la ciudad de los Austrias mayores, Carlos I y Felipe II. Con ellos se dieron diversas relaciones conflictivas, provocadas casi siempre por la lucha entre el poder real y la salvaguarda de los fueros de Aragón. A finales de siglo se produjeron las famosas revueltas que dieron lugar a la decapitación del Justicia de Aragón Juan de Lanuza "El Mozo" y, como consecuencia, el afianzamiento del poder real.

Pincha abajo para ver un plano interctivo de la Zaragoza del S. XVI:


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NOTICIA COMARCAL

Tintín, en Calatorao

TURBENA


El despoblado de Turbena fue un pequeño núcleo de población de origen incierto -podría ser de la época hispanovisigoda, aunque me inclino más por la ocupación musulmana y ya, en el S.XII, que es cuando está fechado el castillo que serviría para comunicarse con otros de la zona y controlar los movimientos que se produjeran en los llanos del monte y en las zonas regables del valle-. Posiblemente, el castillo se reforzara sobre una antigua fortaleza musulmana anterior. Al morir Alfonso I "El Batallador" en 1134, Turbena pasó a ser dominada por Rodrigo Pérez o Ruy Pérez (de los Ximénez de Urrea), primer esposo de Doña Goda de Foces, más conocida como  Doña Godina, señora de la desaparecida Cabañas y alrededores y que fue la artífice de que se edificara en 1176 la ermita románica de Cabañas que luego donó a la Orden Militar del Hospital. La Orden de Jerusalén ya se había establecido en Grisén fundando un convento de religiosas y Turbena pasó a ser controlada por los monjes-soldado, como casi todo el valle del Jalón.
Tras las convulsas situaciones que se produjeron antes de fraguarse la Corona de Aragón, el poblado se destruye y se ve forzado a repoblarse. Bardallur ya había surgido como población en el 1137 y mucha gente de Turbena se trasladó allí. Por aquel entones, la Ordel del Hospital seguía teniendo los señoríos de la zona.
En el 1227, Jaime I "El Conquistador" cambió Bardallur por Albalate de Cinca a D. Pedro Ladrón. A éste le sucedió su hijo Ladrón, que donó el castillo y villa de Turbena y todas sus pertenencias y heredades de Valencia y Segorbe a Constanza, hija de Jaime I y Violante de Hungría. Constanza se casó en 1252 con el infante Manuel, hijo de Fernando III "El Santo" y hermano, por tanto, de Alfonso X "El Sabio". A la muerte de Constanza, acaecida en 1275, Turbena pasó a manos de D. Martín de Agón y más tarde a Don Pedro López de Luna. A principios del XIV fue Ortal de Alagón el dueño del lugar, que además era señor de Épila. En este siglo se produjo la epidemia de peste negra, aunque no sabemos cómo afectó a la población y también se produjo la famosa batalla de Épila entre unionistas y realistas con la victoria del rey Pedro IV "El Ceremonioso". También se puso en funcionamiento la acequia de Urrea, Plasencia, Bardallur y Bárboles.
A principios del XV (1409), Turbena y Bardallur pasan a mano de Dñª María de Luna, esposa del rey Alfonso V y en el 1431 son vendidos a la familia Lanuza. Al final del XV, en en censo de 1495, Turbena solo registró  dos fuegos. Hasta la construcción de una iglesia en Bardallur, los fieles se desplazaban a la ermita románica de San Bartolomé para cumplir con sus oficios religiosos.

P.D. El topónimo Turbena parece estar relacionado con tierra y lo que sí sé que es cierto es que en la zona de Híjar (Teruel) hay unos montes denominados así.

MANI


LE MUR DES CANUTS



Mi prima Carmen Marín ha estado este fin de semana en Lyon (Francia) y me ha mandado alguna foto de su estancia, un día más de lo previsto, pues había huelga de controladores en Francia y ha sufrido las consecuencias. Uno de los monumentos a visitar en esta bella ciudad es El Muro de los canuts (sederos). Cada año modifican el mural cambiando a los personajes o añadiendo alguno y tiene un efecto óptico singular. Aquí donde la veis, ella está de pie.


En 1960, Lucien Berger crea la cooperativa de tejido (COOPTISS), e imagina este establecimiento que abre sus puertas en el 10 y 12 de la calle d’Ivry en 1970. Esta dirección es un lugar histórico ya que fue la sede del Sindicado de los Obreros Tejedores y Similares. Ubicado justo en medio del barrio de los canuts, van a ingresar en un centro de interpretación del patrimonio, que enseña la gran aventura de la seda lionesa : cinco siglos de progresos artísticos, sociales, arquitecturales y técnicos. La región Rhône-Alpes, primera región textil de Francia y polo de competitividad en el campo de los tejidos técnicos, encuentra hoy su legitimidad en este pasado prestigioso.


El Canut Wall, o mejor Le mur des canuts es el fresco más grande de Europa. Cubre alrededor de 1.200 metros cuadrados. Fue fundada en 1987 y reconstruida en parte en 1997. Este muro ubicado boulevard Canut en el barrio de la Croix-Rousse, representa la vida de los tejedores de seda en el siglo XIX. 

EN CUBA

Pesca con condón… 

NO TIENEN CONCIENCIA DEMOCRÁTICA



Solo una minoría de los afiliados del PP elegirán al sucesor de Rajoy

NOTICIA COMARCAL

El jurado considera el crimen de Épila un asesinato a traición