Compré, en mi parada en Mercadona, una bandeja que contenía 8 riñones de ternasco limpios de grasa y telillas aprecio irrisorio comparado con lo que valen por allá abajo.. Esta mañana los he puesto en
agua con vinagre y, cuando he llegado a comer, he sacado cuatro de ellos dela fuente que estaba en el frigo; los he pasado por el grifo y luego, secados en papel absorbente y los he cocinado en una sartén con un
poco de aceite, láminas de ajo y guindilla. He dejado que se hicieran bien, hasta
desaparecer el resto de sangre y me los he comido con una ensalada de lechuga
tomate y cebolla morada. Una exquisitez. ¡A ver si es verdad que lo que se come, se cría!

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