Antonio Machado murió pasadas las tres de la tarde, un Miércoles de Ceniza, el día 22 de febrero de 1939, en la pequeña localidad costera de Colliure, al sur de Francia. Había traído consigo una pequeña cajita de madera con tierra que había recogido antes de cruzar la frontera y una tarde, hablando con la dueña de la pensión que lo acogió a él y a su familia, le dijo:
-Es tierra de España. Si muero en este pueblo, quiero que me entierren con ella.
Su hermano José y su cuñada Matea cumplieron su deseo, y en el ataúd, junto al traje en el que fue amortajado, vertieron la tierra que el poeta había traído consigo. Tres días después murió su madre, doña Ana Ruiz. Y cuando la noticia llegó a España hasta los periódicos franquistas se hicieron eco de la noticia y pontificaron la hondura literaria del autor.
Cuando supo de su muerte, su hermano Manuel estaba en Burgos. De inmediato, en un coche oficial al servicio del régimen franquista, puso rumbo a Francia y llegó a las exequias. Allí se enteró de que su madre también ha muerto. Roto por el dolor, la familia se separó y su hermano José, declarado antifranquista, no volverá jamás a verlo.
De regreso a Madrid, Manuel se encerró en compañía de su esposa Eulalia Cáceres y se sumió en un estado de tristeza y escondido sentimiento de culpabilidad que lo acompañó hasta su muerte el 19 de enero de 1947.




No hay comentarios:
Publicar un comentario