El domingo era nuestro último día en Quiroga. Fuimos a tomar vermú a San Clodio.
Iglesia de San Clodio (S. XII) Estación San Clodio-QuirogaDespués, a comer en un restaurante a pie de carretera llamado Mesón "Luis", en Rairos, con un techado que había sustituido a un emparrado y del que caía agua pulverizada de vez en cuando. En Galicia también hace calor.
El restaurante en cuestión es de un amigo de Manolo y su especialidad son las truchas y las anguilas que vivas que mantienen en unos recipientes que tienen en uno de los rincones del comedor. Nosotros no comimos ese tipo de pescado, pero sí un revuelto de bacalao, atún escabechado y lomo de bacalao a la plancha que estaba delicioso.
Vuelta a Quiroga, descanso y salida para despedirnos.
Sin duda, un gran viaje que recordaré toda mi vida. Me gustó mucho la Galicia de interior, poco masificada y con gente que nos trató con toda cordialidad desde el primer momento. De la comida, ni hablamos. Un manjar. Totalmente recomendable, aunque eso sí, llevar un guía experimentado como Manolo es un privilegio, pues no solo conoce el terreno a la perfección, sino también la historia de la zona, sobre todo, la del siglo pasado y parte del XIX, cuando Quiroga empezó a expandirse y ganar importancia gracias a la llegada del ferrocarril.





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